Revestimientos decorativos de las paredes y suelos
Hoy día, en la decoración de interiores se da paso a las texturas que aportan los revestimientos naturales y a sus tonalidades blanquecinas.
La búsqueda de naturalidad en las terminaciones arquitectónicas se remonta a la década del 50, durante el llamado movimiento orgánico En aquel entonces, los diseñadores, en general, utilizaban a la naturaleza como tema central de sus creaciones; con esa fuente inspiracional se construyeron un sin número de edificios que emulaban a las conchas de animales, y se fabricaron muebles en forma de insectos, tomando también como referente a los animales microscópicos.
Búsqueda de la naturaleza
El uso de elementos naturales se hizo imprescindible por tal razón, comenzaron a primar, por doquier, el agua en fuentes, estanques y cascadas; la piedra, en rocas, lajas y otras formas de revestimientos, el ladrillo, y por supuesto, la madera, en todas sus posibilidades.
Ya en los años 1990 y en oposición a la antinaturalidad de la década precedente, los diseñadores comienzan a buscar nuevas maneras de expresión más acordes con el nuevo concepto de conservación medioambiental que se empieza a imponer entonces. Con el arribo del siglo XXI se recuperan conceptos de movimientos del diseño del pasado reciente, así las formas simples y más funcionales del modernismo aparecen en los proyectos de arquitectos e interioristas. Esto, unido a la implementación de las filosofías orientales (budismo-zen, feng-shui entre otras), viene a aportar la renovada apreciación por los elementos naturales, ayudada por la necesidad de “llenar”, de alguna forma, las superficies casi vacías que deja el empleo del estilo minimalista en los espacios interiores de casas y apartamentos.
Decoración minimalista
La tendencia minimalista sugiere que se utilicen pocos muebles y accesorios, tratando de hacer los espacios más funcionales y prácticos. Mientras que estos, a su vez, deben poseer valor estético suficiente como para mantener el interés en el espectador. Al no recurrir al uso de cuadros para llenar el vacío de los muros, sumando a esto la preferencia por el uso del tono blanco, se permite, gracias a las tendencias orientales, enriquecer visualmente los espacios con materiales de origen natural o aparente (como la cerámica). Es así que, hoy día, vemos desaparecer el gusto por el color, para dar paso a las texturas que aportan los materiales naturales y sus tonalidades llamadas intrínsecas.
Ventajas del uso revestimientos naturales
Al decidir emplear revestimientos naturales en nuestros espacios interiores, sobre todo como revestimientos murales, debemos saber que estamos introduciendo un revestimiento permanente, que no podrá cambiarse con tanta facilidad como la pintura o un empapelado.
Estos materiales van a aportar riqueza visual al ambiente, haciendo posible que no tengamos que recurrir a otros recursos como el color. Su poder de atracción es tal, que condicionan hasta el carácter del ambiente, tornándolo más o menos formal, dependiendo del tipo de material seleccionado.
También pueden servir para dar “terminación” a espacios de dudosa factura; aportan carácter a espacios anónimos y faltos de personalidad, y hasta acentúan un concepto de decoración que quiera resaltarse en un espacio o proyecto (rusticidad, exotismo, orientalismo, africanidad).
Desventajas del uso revestimientos naturales
Mucha gente aduce en contra del uso de los revestimientos naturales, el hecho de que encarecen las terminaciones. Si bien es una apreciación verídica, no es menos cierto que los costos iniciales son compensados por los costos futuros de mantenimiento, limpieza y resistencia, entre otros. Además, un muro revestido en piedra, lajas, tablones de madera, tabla de palma, no requerirá de la colocación de ningún otro objeto sobre la superficie revestida, disminuyendo así, los gastos en accesorios como cuadros, espejos y otros elementos decorativos.
Un muro que haya sido tratado o revestido de elementos naturales hará el espacio más atemporal, es decir, que gracias a lo agradable que resulta su percepción, éste no parecerá propio de una época o moda temporal, sino que podrá permanecer, por mucho tiempo, manteniendo su apariencia fresca. Inclusive, será un mural que podrá renovarse con el cambio de colores de otros muros aledaños, de los muebles, de las lámparas y del resto de los accesorios del ambiente.

Revestidos en piedra, lajas, tablones de madera, tablas de palma, ladrillos… los muros no requerirán de la colocación de ningún otro objeto sobre la superficie revestida, disminuyendo así, los gastos en accesorios como cuadros, espejos y otros elementos decorativos. Estos revestimientos naturales, que aportan riqueza visual para tu hogar, posibilitan que no tengamos que recurrir al color, pues su poder de atracción es tal que hasta condicionan el carácter del entorno.









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