Vitrinas para el hogar
Unos muebles auxiliares que ofrecen para tu hogar un mundo entero de posibilidades son las vitrinas. Desde los tiempos más antiguos, el hombre empleaba armarios para guardar los platos, vasos y cubiertos. Con el tiempo, estos elementos imprescindibles fueron convirtiéndose en preciosos muebles para almacenar distintas cosas: la comida, el menaje, los manteles, y también para mostrar las piezas más preciadas de cualquier colección.
Clásicos de siempre

Los arcones y armarios para guardar platos, vasos y otros objetos se cuentan entre los primeros muebles que el hombre utilizó. Pero fue durante el Renacimiento cuando empezaron a especializarse y surgieron, por ejemplo, los bargueños y las credenzas, formadas por un cuerpo macizo con puertas y cajones. A partir del Barroco se puso de moda la costumbre de realizar colecciones de objetos diversos como abanicos, minerales o cerámicas orientales que procedían de las remotas colonias. Así aparecieron los primeros gabinetes con puertas de cristal y un montón de modelos de vitrinas con puertas de cristal que permitían lucir estas bonitas piezas.
Donde y para qué
A la hora de escoger una vitrina, alacena, etc., hemos de pensar, ante todo, dónde vamos a colocar y la función que van a tener estos muebles y es que ambas preguntas están muy relacionadas. En algunos casos, podemos optar, sencillamente, porque la librería del salón incluya una zona de vitrina en la que colocar objetos decorativos. Pero también puede ser al revés, esto es, optar por una amplísima vitrina que ocupe el centro del espacio decorativo junto a los sofás y otros elementos. Sin embargo, normalmente se emplean como muebles auxiliares en el comedor o en el salón, para guardar y exhibir objetos de menaje, la cerámica, la cristalería, aunque sus posibilidades son ilimitadas, como veremos a continuación.
En cualquier espacio
Además de ser las perfectas auxiliares para salones y comedores, estos muebles dan mucho juego en la decoración de algunos rincones ya que nos permiten crear espacios con características concretas. Aquí es donde podemos optar por modelos más pequeños o de formatos concretos como vitrinas esquineras, alacenas, aparadores bajos, botelleros, vinotecas, bufetes… Una buena idea sería, por ejemplo, aprovechar una pared o un rincón del salón para colocar una pequeña alacena con espacio para copas y botellas y, a su lado, un sillón y una lámpara de pie. De esta forma habremos creado un original espacio de bar para disfrutar de él.
Adornos y herrajes
La vitrina es uno de los muebles más vistosos de la casa, ya que su misión es realzar los objetos de su interior. Por eso, tradicionalmente las vitrinas más clásicas se realizaban en las mejores maderas (nogal, ébano, caoba, palo rosa…) y se decoraban con sofisticadas marqueterías, tallas o chapeados. Los herrajes y tiradores también tenían gran importancia; habitualmente se empleaban hierro, bronce, latón o cobre que, a veces, se doraban. En la época victoriana se hicieron muy populares los pomos de madera torneada. Los amantes de lo clásico pueden seguir disfrutando de estos muebles tradicionales, que siguen de plena actualidad.
Si elegimos bien el diseño de las vitrinas y la ubicamos adecuadamente en nuestro salón, se convertirán en unas de las piezas más vistosas en este espacio de la casa.









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